Cuando el ser humano vive en un buen hogar
logra equilibrar todos los aspectos de su vida.
Esto debe tomarse y vivirse como una verdad universal.
Existe una antigua disciplina oriental (principalmente
china, relacionada con el I Ching) llamada Feng
Shui (Agua y Viento). La misma nos enseña cómo
construir una casa sana cómo alcanzar la armonía
del hábitat a partir de la decoración, la disposición
ambiental, la orientación, etc, pues el sitio
donde vivimos es nuestro espacio, la prolongación
de nosotros mismos y el ámbito de nuestros deseos
y proyectos. Por eso nuestra casa refleja directamente
las costumbres, sentimientos, energías y estados
de ánimo por los que atravesamos.
Si bien el Feng – Shui es una disciplina oriental
es posible adaptarlo a las costumbres y modos
de vida occidentales. Sus nociones nos permitirán
transformar el sitio en el que vivimos en un
espacio placentero, positivo, y, básicamente,
sano.
Lista de Elementos para el Hogar.
Lo que no debe faltar en el
hogar.
Plantas. (Infaltables : Ruda Macho y Helechos).
Espejos: No en demasía, situados como expansores
de energía, preferentemente en las paredes
del Norte y del Este.
Maderas (Muebles y Pisos): Estos son los
materiales ideales para armonizar los distintos
ambientes. No generan toxinas ni atraen energías
negativas.
Ionizador: Ideal para descargar y purificar
el ambiente hogareño.
Aceites, Esencias, Sahumerios: Son excelentes
para armonizar el nivel espiritual, generar
protección ambiental, favorecer el estudios,
la meditación y atraer la riqueza y prosperidad
para el hogar.
Fuentes o vasos con
Agua: Son excelentes
para absorber las corrientes telúricas. Es
necesario renovarlos cada veinticuatro horas.
Para hacerlo, se vacía el contenido en un lugar
con agua. Es preciso colocarse de costado y
no mirar, pues si se observa el acto, la energía
vuelve al cuerpo con sus impurezas.
Metales Puros: Oro, Estaño, Hierro, Cobre,
Bronce. Estos materiales sirven para armonizar
la casa, ya que la energizan y la protegen.
Flores: Especialmente rosas, jazmines, claveles,
violetas. Se colocan en jarrones o floreros
con abundante agua. Absorben la negatividad
proveniente de fallas geológicas y energías
cosmo- telúricas. Colgadas en la puerta de
entrada traen dicha.
Velas: Pueden ser aromáticas
y de diversos colores. Lo importante es que
estén fabricadas con materiales de origen vegetal,
sin nada de grasa animal. Las de origen animal
generan karma negativo, pues llevan en sí energías
densas, de muerte y contaminan el hogar. El
acto de encender velas tiene que ver con la
hospitalidad, la unión, la amistad, la hermandad
espiritual y la elevación. Proporciona iluminación
y armonía al hogar. Es importante encenderlas
con fósforos (nunca con encendedores) y hay
que apagarlas asfixiándolas, sin soplar. Si
no se cumplen con estas pautas lo único que
se logra es atraer negatividad.
Piedras: Son imprescindibles, ya que absorben
la densidad de corrientes telúricas y fallas
geológicas. Destacaremos las más especiales
por sus componentes y función:
Amatista: protege la espiritualidad.
Aguamarina: de serenidad en momentos difíciles.
Ambar: contrarresta la envidia y fortalece
la salud.
Citrina: es ideal para desarrollar cualidades
artísticas y creativas.
Cristal de roca: es muy bueno para la concentración
en el estudio. Posee virtudes curativas.
Cuarzo: absorbe la negatividad ambiental
y personal. Aleja los odios y rencores.
Diamante: purifica y genera la unión en el
hogar.
Esmeralda: aumenta las dotes de adivinación
y clarividencia.
Hematite: otorga protección.
Jaspe: atrae fortuna e incrementa la pasión.
Lapislázuli: es ideal para proteger a los
niños de la casa.
Ojo de gato: favorece la libertad y la independencia.
Onix: promueve la unión familiar.
Piedra de la luna: previene de pesadillas
infantiles y evita la esterilidad (Antiguamente
las mujeres la usaban sobre el ombligo para
lograr concebir un hijo).
Rubí: irradia buena energía y despierta la
pasión.
Topacio: garantiza el amor
de pareja. Atrae el dinero y fortuna en el
azar.
Zafiro: otorga claridad. Despeja la confusión.
Fotos: Tienen que ser de personas queridas,
preferentemente vivas. Si se trata de difuntos
hay que tratar de no invocarlos.
Relojes: Lo ideal es que
sean de arena, a cuerda o a pila. Los relojes
deben funcionar, tener la hora puntual. Este
objeto representa el paso del tiempo. Si no
está sincronizado el hogar comienza a funcionar
mal, se traban nuestros deseos afectivos y
se retardan los progresos económicos y materiales.
Pirámides: Son imprescindibles pero no hay
que abusarse. Es suficiente tener dos o tres.
Deben estar orientadas hacia el Norte o hacia
el Este, cerca de la ventana donde dé luz.
Equilibran la energía ambiental y, por su forma,
liberan las malas influencias de las corrientes
telúricas.
Campanas: Actúan por la fuerza que emiten
sus sonidos. Estas vibraciones permiten quebrar
las ondas negativas y las corrientes telúricas.
A la vez, ayudan a fortalecer los órganos internos
y a armonizar los siete centros de energía
o chakras. Si se las coloca colgadas detrás
de las puertas de acceso al hogar previene
de robos y las discusiones. Si se reciben personas
ajenas a la casa el sonido que emiten al abrir
la puerta rechaza las malas ondas y las transforma
en energías positivas. Son buenas las campanas
de cobre, plata, bronce, oro. Evitar las de
vidrio o cerámica.
Cables a tierra: Hay que ubicarlos en los
dormitorios, el comedor y la cocina. Se utilizan
para descargar y evitar el exceso de iones
positivos.
Animales domésticos: Los más indicados son
el perro y el gato, ya que cuando la casa está
enferma, absorben lo negativo y protegen al
ser humano. Estos son los dos animales recomendados
por lo orientales y por el Feng Shui.
Imanes: Especialmente los naturales (piedras)
pues descargan la electricidad ambiental y
absorben las toxinas. Es preciso renovarlos
una vez por año.
Herraduras: Pueden ser de cobre, hierro,
bronce. Representan por su forma el principio
dual, el yin y el yang, lo femenino y lo masculino.
También simboliza la cabeza humana, con sus
dos hemisferios cerebrales, las dos piernas,
los dos brazos y todo principio dual. Se las
debe colocar detrás de la puerta , colgadas
con sus dos extremos hacia arriba, para atraer
la energía. S i se las coloca hacia abajo la
buena suerte se escapa.
Como vemos la lista es amplia y en muchos casos
adaptable al gusto personal e individual. No
solo se trata de lo que se debe tener, sino del
modo en que se lo tenga. A veces, lo positivo
no está en el qué sino en el cómo, en su uso
y no en su abuso. De cada uno de nosotros depende
el mantenimiento de nuestra casa, para que no
sólo sea un lugar cómodo sino el templo de nuestro
bienestar.
Lo que nunca se debe tener en el hogar.
Cualquier objeto Roto: No importa que sea
nuevo o antiguo, ni tampoco si está pegado
o arreglado. Hay que deshacerse de él, ya que
cuando algo se rompe, quiebra su forma y su
energía, deja de ser lo que es y ya no sirve
ni resulta positivo.
Cristales deteriorados: Pueden estar golpeados,
rajados o astillados. Vale para objetos tales
como vasos, copas, jarrones, adornos y espejos.
Si se los conserva generan una gran energía
negativa.
Zapatos: Cuando no se usan o están rotos
no se deben conservar. Los zapatos no deben
acumularse ni regalarse, pues no podemos transmitir
nuestra negatividad o nuestros problemas a
los otros. Cuando no los usamos más debemos
cortarlos con una tijera y arrojarlos a la
basura.
Libros: Cuando están rotos, deteriorados,
con páginas arrancadas, humedad o en mal estado
en general deben tirarse. Si está roto las
ideas se parten, se diluyen y generan negatividad.
Relojes: Si están rotos o no funcionan no
se deben conservar. El reloj de un hogar debe
marchar al ritmo del tiempo, sin detenerse
pues si no, no podemos avanzar y se obstaculiza
nuestro progreso, el cumplimiento de nuestros
deseos.
Alhajas Antiguas: Es preferible no tenerlas.
Si se las desea conservar hay que descargarlas
sumergiéndolas en agua y sal marina durante
24 horas y recargarlas exponiéndolas al sol
tres horas. De esta manera, alejamos la energía
de quien pudo haberlas usado y las volvemos
positivas.
Elementos o aparatos
médicos: Es malo conservar
estos objetos, cuando han pertenecido a un
enfermo y ya no se usan; sillas de rueda,
muletas, bastones, trípodes, etc. Siempre
debemos pensar que alguien puede necesitarlos
y por lo tanto se deben donar a hospitales
sanatorios o alguien que les dé el uso adecuado.
Cunas: El moisés o cuna del bebé no debe
conservarse. Cuando el niño deja de usarla
hay que sacarla de la casa, pues de lo contrario,
dificulta su crecimiento.
Electrodomésticos: Es aconsejable tenerlos
desenchufados la mayor parte del tiempo, y
bajo ningún punto de vista, se los debe conservar
si están rotos, descompuestos o funcionando
mal.
Muebles de madera viejos,
quebrados o derruidos: Si se desea conservar estos muebles hay que
restaurarlos mediante un pulido o lijados y
pintarlos de lila, violeta o en tonos marrones
virando al amarillo. Esto les transforma la
energía y los vuelve positivos.
Muebles de caña, mimbre,
junco: Son materiales
impuros, ya que crecen en zonas de fallas ecológicas,
conservan gérmenes y generan mala vibración
ambiental.
Papeles, escritos: Documentos en general
que mantengan vivos el dolor, la pena o la
pérdida. Lo mismo vale para fotos de situaciones
o seres no queridos. Esto remite a sucesos
desgraciados del pasado y si se conservan se
permite que el recuerdo permanezca fresco y
no se pueda superar el mal momento vivido.
Cenizas de familiares
o seres queridos: Esto
es malo, pues las cenizas tienen la energía
de tanatos (muerte), la que se plasma en el
hogar. Los muertos tienen su propio lugar y
no deben permanecer en la vivienda como su
aún estuvieran vivos.
Cintas, fajas y crespones
de velatorio: marcan
la continuidad del sufrimiento, de la perdida
y del dolor. No se debe guardar como recuerdo.
Pan desperdiciado: nunca se debe tirar el
pan, ni arrojarlo a la basura. Bíblicamente
se lo considera sagrado. Arrojar pan trae pobreza
y problemas económicos en general. Si sobra,
se procede de la siguiente manera: en primer
lugar se lo moja, para que no se pueda comer.
Luego se lo coloca en una bolsita de plástico
y se lo deja al aire libre durante 24 horas.
Recién después de este procedimiento se lo
puede arrojar a una bolsa de residuos.
Imágenes desconocidas,
máscaras con figuras extrañas, amuletos desconocidos: no es bueno
conservarlos.
Objetos decorativos
de plástico: evitarlos
ya que generan malas vibraciones ambientales
(que quede claro que nos referimos a la decoración,
no así a los utensilios de uso doméstico).
Ópalos: traen interferencias,
pérdidas o inestabilidad en todos los órdenes.
Evitar los azules, rojos, negros.
Perlas: nos referimos a las naturales. Significan
lágrimas, enfermedad y muerte. Las artificiales
no presentan problema.
Exceso de color negro: Tratar de no sobrecargar
la decoración con este color, pues resulta
negativo. Evitarlo, principalmente en sillones,
sillas, almohadones, sábanas y en todos los
lugares que entren en contacto con el cuerpo
humano, ya que tiene un gran poder de absorción
y chupa toda la energía, debilitando la casa
y a sus habitantes.
Techos de paja, caña
o barro: Nos referimos
a la cubierta externa. Deben evitarse estos
materiales ya que favorecen el desarrollo de
bacterias y parásitos. Conservan la carga negativa
y son perjudiciales para la salud.
Pirámides mal orientadas: es buenos tener
dos o más pirámides (no más en el hogar).
Pero deben mirar hacia el Norte y estar ubicadas
cerca de las ventanas por donde entre mucha
luz. De lo contrario, se vuelven negativas.
Objetos de mar: Los caracoles, corales, conchas,
hipocampos, estrellas de mar, peces disecados,
etc. Todo lo que pertenece al fondo marino,
tiene un nivel vibracional muy particular.
Si pertenece al mar no puede vivir fuera de
él. Al trasladar esa fuerza telúrica a la superficie
de la tierra hay interferencias y problemas
en la casa.
Peceras y peces: el traslado de hábitat es
nocivo, pues el animal sufre lejos de su medio
y encerrado en un espacio mucho más pequeño
que el natural.
Tortugas: Son sinónimo de lentitud. Afectan
el desarrollo y el progreso de la casa y de
sus habitantes.
Pájaros enjaulados y
animales desecados: Esto vale para cualquier animal que no se pueda
adaptar a nuestro sistema de vida. Se les coarta
la libertad, se les cambia su lugar natural
y estos animales sufren. Su padecimiento queda
plasmado en el sitio donde moran y afecta a
los seres humanos que los rodean. Respecto
a los animales desecados, se trata de seres
vivos embalsamados total o parcialmente, conservados
en formol o por otros medios artificiales.
Todos estos elementos son altamente nocivos.
Están compuestos de materia muerta, que no
se descompuso porque se interrumpió su ciclo
natural. Esto genera vibraciones tóxicas y
negativas.
Plantas, flores secas,
plantas de exterior puestas en el interior,
plantas vampiro: No
son aconsejables por ningún motivo. Cada planta
tiene su lugar y condición para desarrollarse
y debe ser respetada.
Paraguas: Pueden tenerse
en el hogar, pero deben permanecer cerrados.
Jamás hay que abrirlos dentro de la casa. El
acto de abertura es negativo pues el hogar
se halla cubierto y resguardado por el techo.
Si se abre un paraguas bajo una estructura
de protección se crea otra estructura y esto
no es positivo.
Asimismo creemos conveniente tener en cuenta
ciertos consejos respecto de la decoración o
sobre las actividades dentro del hogar.
No es conveniente colgar ni tener cuadros
o expresiones artísticas o concebidas bajo
estado de trance. Son creaciones que plasman
lo que no pertenece a este plano de la realidad.
No son positivas por las fuerzas que convocan
y por los mundos espirituales diferentes que
se mueven alrededor de éstos.
No es adecuado tampoco colgar cuadros, relojes
y objetos en general sobre la cabecera de la
cama. Tales elementos obstaculizan el buen
descanso y estancan la energía.
No hay que dormir con animales sobre la cama
ni en el mismo cuarto. Estos seres tienen su
propia vibración y, a veces, pueden estar mal
y contaminan nuestra energía.
Los pies de la cama no deben estar dirigidos
hacia la puerta del dormitorio, ni hacia una
ventana. Esto hace que nuestra fuerza se vaya
y se debilite la energía personal.
No es positivo estudiar ni dormir de espaldas
a una ventana. Jamás se debe estar de espaldas
a una puerta. Esto provoca cargas y choques
de energías que se estancan.
No hay que situar muebles ni objetos decorativos
en línea directa vertical a la puerta de entrada
de la casa. El acceso debe permanecer lo más
despejado posible.
Los asientos no deben estar enfrentados pues
generan peleas. Esto se da especialmente en
las sillas colocadas en la mesa del comedor.
Hay que correrlas para que no queden simétricas
y enfrentadas unas con otras.
No se debe apoyar ni colocar zapatos sobre
las mesas. Más allá se las cuestiones higiénicas,
intoxican el mueble y presagian pérdidas graves.
Hay que evitar el número 13 en la cantidad
de ciertos objetos tales como: copas, vasos,
cubiertos, menaje y sillas. Desde la antiguedad
este número ha sido considerado fatídico. No
importa que la persona crea o no crea. La
negatividad del número 13 viene irremediablemente
cargada por hechos funestos del pasado y es
preferible no convocarla.
Los pisos no deben plastificarse, porque
generan estática y desarmonizan el ambiente.
Todos los consejos son sanos, fáciles de poner
en práctica. A veces, basta un pequeño cambio
para transformar la calidad de vida.
Recuerde que es su casa, su familia, su vida.
Vale la pena poner manos a la obra para disfrutar
plenamente de un hogar en que dé gusto vivir.
Artículo extraído del Libro El Hogar Mágico
(Usted puede sanar su casa). Que es el Feng
Shui. Por el Profesor Waldo y Elena casal. Derechos
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