
El aura
(Por
Elena y Waldo Casal)
El aura es un halo de luz multicolor, tridimensional,
que sobresale entre 30 y 40 centímetros del
cuerpo humano, rodeándolo en todas sus direcciones.
Sus propiedades son las siguientes:
- Cada aura tiene una frecuencia única e irrepetible.
El campo aurico comprende una cantidad de
emanaciones electromagnéticas, sonoras y luminosas,
que en cada persona se manifiestan de un modo
singular.
- El aura absorbe y emana energía. El aura
es la vida por la cual fluyen las energías
vitales, circulan las emociones, los pensamientos
y las vivencias.
Los seres humanos poseemos muchas estructuras
productoras y receptoras de energía. Este conjunto
de vibraciones que nos componen y modifican
se reciben y se emiten a través de centros energéticos
(chakras), que se encuentran en el campo aurico.
- El aura es un reflejo de los aspectos físicos,
emocionales y espirituales.
- Los colores, el brillo, la forma, el tamaño
y la claridad con que se presenta el aura,
nos otorgan la información sobre la salud,
la psiquis y el bienestar general del individuo.
Compruebe la existencia del aura.
Mediante este sencillo ejercicio, usted podrá
verificar de que modo el aura recibe los estímulos
externos.
Realice este ejercicio con un familiar o un
amigo, sin alertarlo previamente sobre el objetivo
del mismo. Proceda así:
- Ubíquese detrás de ella, a un metro de distancia
y concéntrese.
- Haga de cuenta que una pared se interpone
entre usted y la otra persona. Entonces
comience a extender sus brazos, muy lentamente,
como si quisiera empujar esa pared hacia
delante, con las palmas de sus manos (sin llegar
a tocarla).
- Luego, también lentamente contraiga sus brazos
como si quisiera atraer la pared hacia usted.
- Repita esta acción varias veces. Comprobará
que la otra persona comienza a mover su
cuerpo al ritmo de los movimientos de sus
brazos. Esto sucede porque usted ha provocado
un estimulo físico sobre el aura del otro.
¿Quiénes pueden ver el aura?
Existe una idea generalizada sobre lo dificultoso
que puede resultar observar e interpretar el
aura, que esta muy lejos de la realidad.
Todos somos capaces de percibir este campo
de energía vital a través de la vista, para
hacerlo, solo hay que ejercitarse debidamente.
En principio, es necesario enfocar el entrenamiento
en las dificultades físicas que se presentan
a la hora de visualizar el aura, por ese motivo,
a continuación vamos a detallar dos ejercicios
preparatorios que sirven para acondicionar debidamente
los músculos de la vista.
Carta de los puntos móviles:
Esta es una excelente ejercitación para desarrollar
la capacidad de visualizar rápidamente los colores
del aura.
- Reproduzca la figura de la persona en una
lámina y colóquela sobre una pared, tal como
se explica en el ejercicio anterior. Se deben
marcar cinco puntos. El primero en la frente,
el segundo en la garganta, el tercero en el
centro a la altura del corazón., el cuarto
en el ombligo y el ultimo por debajo del ombligo.
- Para comenzar concentre su mirada en cualquiera
de los cinco puntos.
- Luego mueva rápidamente la vista, para fijarla
en otro punto de la figura, siga recorriendo
toda la lámina, desplazando su mirada en forma
horizontal, vertical y diagonal, fijando su
vista en todos los puntos con el orden que
usted prefiera.
- Repita el ejercicio, pero esta vez cerrando
el ojo derecho. Luego repita con el ojo izquierdo.
Prepárese para ver el Aura.
Con la práctica diaria de los dos ejercicios
explicados anteriormente, usted conseguirá una
buena predisposición física para lograr visualizar
el aura de otras personas, e incluso la propia.
A continuación vamos a puntualizar las condiciones
necesarias para realizarlo correctamente:
- Instálese en un cuarto luminoso, a la hora
del crepúsculo. No encienda la luz artificial.
- Ubíquese frente a una pared perfectamente
blanca y lisa. Cuente con un pliegue de cartulina
o cartón de color blanco de por lo menos
50 cm.
- Tómese unos minutos para relajarse. Recuéstese
sobre una superficie cómoda y trate de alejar
su mente de preocupaciones y tensiones.
- Siéntese en una posición cómoda, sostenga
con la mano la cartulina o cartón, a unos
20 cm de su vista.
- Coloque la palma de su otra mano. Alterne
su mirada entre la mano y la superficie blanca
hasta que logre enfocar un punto específico
que despierte su visualización. Lentamente
comenzará a visualizar un halo tenue que
la rodea.
- Luego verá que ese halo tiene una multiplicidad
de colores en su interior. Si la visualización
le demanda mucho esfuerzo, aleje o acerque
la mano de su vista, observe la punta de
los dedos hasta lograr un enfoque óptimo.
- Ponga especial atención en los colores que
rodean su mano. Los verá como “flotando” alrededor
de su piel. Tenga en cuenta que usted puede
llegar a visualizar tanto suaves tonalidades
como firmes.
- Algunas veces, en el aura se puede ver
franjas bien delimitadas de color y otras
veces destellos o resplandores intermitentes.
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